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Archive for 28 mayo 2009

Aterciopelada.

Que contenta estoy, he estado en el psiquiatra y me ha bajado la medicación. Eso es porque estoy mejor. Y me llena de orgullo.

Atrás quedó lo oscuro, lo negro, lo malo, lo feo, lo difícil y lo indescifrable…

Gracias a dios ya puedo controlar los impulsos, cuando estoy bien no estoy eufórica y cuando estoy mal no estoy abajo del todo.

Yo siempre he estado en contra de las medicaciones, pensaba que eran una droga más y no hacían nada, sólo los efectos secundarios. Ahora es diferente, ya no pienso igual. A veces es necesaria la toma de pastilla, para volver a la normalidad y estar uno dentro de la sociedad.

Y a mi me ha pasado de estar mal, pensando que nada tenía sentido, que no había respuestas para mis dudas, y poco a poco he ido sintiéndome bien, sin ansiedad, y sin furia. Cuando estuve mal, creía que nunca más en mi vida me sentiría bien.

Mi vida ha cambiado, se lo agradezco a la medicación, aunque sean muchas pastillas al día, a la psicóloga, a mis abuelas, a mis padres, a mis tíos, a mi hermano, a mis amigos, y sobre todo a mí misma, por haber luchado y resistido a los males que por mala fortuna se me acontecieron.

 

Quisiera hablar de mi blog, un blog en el que ha pasado de todo, soy una chica con un trastorno de personalidad límite TLP, con un trastorno de ansiedad, y muy sensible, a la vez que impulsiva. Bueno también tengo cosas buenas.

Son cinco años de mi vida aquí, contando penurias, reflexiones, anécdotas y lamentaciones. El año pasado, el 2008 tuve la mayor crisis de mi vida, en la que estuve cerca de la muerte dos veces, también se me murió mi mejor amigo, de lo cual no estuve preparada, pero quedo atrás y pude superarlo todo.

 

Llevo unos días que me lleva rondando por la cabeza formar con todo lo escrito un libro.

No quiero parecer prepotente, en realidad no sé como escribo, si bien o mal, lo que sé es que tengo muy poco vocabulario y soy algo repetitiva en mis pensamientos y emociones. Pero también viene reflejada la vida de alguien que se le hundió sus sueños y sin embargo pudo salir a flote y afrontar los problemas de la enfermedad y de la vida.

Últimamente sé que escribo peor porque leo menos, pero antes, antes creo que sí que escribía mejor y tenía más vocabulario.

Quisiera que me aconsejaran, Lobo, Hari, Raúl, Carmen, Antoñi, Joan, Patricia, Estela, Alba, Juan, Estrella, Silvia, Marian, Xiomara, Gloria, Fernán, Pablo, Vicente, Rafa, mi tío Pepe, y todos los que me lean, ayy, aunque ya no es que me lean más gente, creo yo. Jo pero me enorgullezco enormemente de todas estas personas, y como el dicho dice, más vale pocos, pero buenos. Y yo por suerte tengo muchos y maravillosos.

Por favor aconsejarme si formo este libro. Yo no pienso en el famoseo, pienso en poder ayudar a alguien con mi enfermedad, y como no, también para todas las personas que actúan con el corazón. También porque me hace ilusión que empiecen a existir libros creados por los blogs, que todo lo que se escriba pueda valer de algo y aparte poder ayudar en el caminar de esta sociedad, de este mundo, de todo lo que nos envuelve en el día a día…

Mirar se llamaría:

                                        ATERCIOPELADA

                                                   -Diario de una límite-

¿Qué os parece? Chicos os mando muchos abrazos y HAKUNAMATATA!!!

 

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La ida de mi abuela.

“No es lo mismo estar enfermo que sentirse enfermo”

Ayer vi un reportaje que me hizo pensar bastante en mi abuela, en su muerte y cuanto la quiero.

Lo que vi iba sobre grupos de duelos, gente que acompaña la muerte de algún ser querido.

Me ha hecho comprender una gran duda que tenía de un tiempo para acá.

¿Por qué estoy bien si mi abuela ya se ha ido, se ha muerto? Al parecer es porque estaba preparada y asumía que mi abuela se iba a ir algún día, con todo mi amor.

Eso era.

Lo he pasado muy mal viéndola sufrir, con sus dolores. Creo que ella fue conciente de que iba a morir, nosotros nunca se lo dijimos, no queriamos que se deteriorara más, así que le manifestamos todo lo más que pudimos nuestro amor, con hechos, con colores, olores, con palabras, le mostramos que estábamos contentos, aunque en realidad así no fuera, pero contentos y aceptando de que tenía que irse y nos tenía a todos juntos, para no verla más sufrir, sufrir más.

Para mí fueron los 15 días más intensos de mi vida, he vivido más en dos semanas que en toda mi vida.

Pude despedirme de ella, cada día lo hacía así sin que se notara, y si en algún momento se hubiera ido sin mi presencia me hubiera quedado tranquila, me dio tiempo por suerte. Y eso fue muy bonito.

A veces me pregunté hasta donde podiamos llegar, y hasta el final llegamos.

“Hay un dolor que destruye y otro que te ayuda a crecer“ mi abuela me ha ayudado, ayudado a madurar, a darle más valor a la vida, me ha hecho cambiar, apreciar cosas más que antes, mi abuela me ha renacido. Y la recordaré viva, echando siempre de menos su ausencia pero la recuerdo y recordaré viva. Y si es que todavía recuerdo su olor, la textura de su piel, que era suavita como la de un bebe.

Han pasado tres semanas ya, de que se marchara, y ese vacío nunca nadie lo podrá llenar, pero acepto que  “la última pagina de la vida es la muerte“ aun hay veces que no me lo creo, pero no sé, en mi interior encuentro y veo a mi abuela todo lo que ha significado para mi y todo lo que soy gracias a ella.

La muerte de mi abuela nunca la querré olvidar, ha sido la parte más importante de mi vida y he disfrutado tanto, tanto de ella que eso nunca lo olvidaré.

La vida continua, y yo sólo espero que algún día mi abuela me haga un guiño.

He recibido mucho amor. Gracias abuelita mía, abuelita mía que te quiero con todo mi corazón.

Dulce compañía, acompáñame de noche y de día.

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Mi gran amiga Irene con esta canción me ha transportado al mundo del amor. Me he inventado una historia, que si pudiera la hacía realidad, pero no, en mi vida ahora no puede haber amor y mira que tengo sed, tal vez por eso me ha salido esta historia y no otra.

                           http://www.goear.com/files/external.swf?file=80a3404

Ayer lo volví a ver, me miro y esta vez su expresión no era la misma, su mirada era profunda, cautivadora, seductora y natural.

Llevaba días y meses sin verlo, mis pensamientos hacia él eran los mismos, seguía loca, loca por él, presa de un amor que no se si merecía la pena o no.

Había sido la droga quien lo alejara de mi lado, yo fui quien decidió que así fuera, por él seguiríamos juntos y tal vez igual. Siempre pensé que en esas circunstancias no podiamos estar juntos. Pero esta vez no parecía el mismo.

En un momento lo tuve delante mia. Y me dijo: No me tengas pena, por favor. Vayamos a pasear y hablar.

-Marcos espero que estés bien.

-Lucía llevo meses sin consumir droga, nada. Lo he pasado muy mal, pero ya he salido, creo que ya nada podrá conmigo.

-Que contenta me pones. Yo sabía que algún día escucharía estas palabras.

De pronto me interrumpió y me dijo -No te he olvidado, he pensando en ti todos los días-.

No pude aguantarme, yo que creía que tenía el orgullo bien agarrado, se me fue en el mismo instante que me miró de nuevo con esos ojos lagrimosos. – Estoy muy arrepentido, sé que te he hecho mucho daño pero nunca fue mi intención, Lucía déjame que esta noche sueñe contigo y volverte hacer mía-.

-Amor si me dices esas cosas, yo me derrito, yo te sigo queriendo Marcos, como el primer día o más todavía. Deseo volver a ser abrazada por ti, yo necesito tu calor, tu veneno, tus manos pero tengo miedo. Tengo miedo de un beso tuyo que me vuelva a marcar. Te quiero mucho pero tengo miedo.

Y hablando y hablando se nos pasaron las horas. Me volví a sentir muy a gusto a su lado. Y así se nos hizo de noche.

-Lucía te invito a casa, déjame que te prepare una cena. Déjame que te dé todo lo que yo quiera.

-Vale, pero espero sentirme cómoda entre tantos tiestos.

-No te preocupes que te vas a encontrar la casa como nueva, la he pintado y he comprado un par de muebles. Lo tengo todo recogido, desde que pinté no quiero tener la casa como una pocilga.

-Vamos pues entonces a tu casa.

Cuando subí al piso, sentí que las piernas me temblaban, el pulso lo tenía revolucionado, si en ese momento alguien me hubiera dado con un simple dedo me hubiera tumbado.

Mientras él hacía de cenar yo me paré a pensar, me senté en un butacón que nunca antes lo había visto, era muy bonito.

Me sentía rara, no creía lo que estaban viendo mis ojos, parecía todo un sueño, un sueño del que tenía miedo de despertar. Pero era real todo lo que me estaba pasando, estaba en casa de Marcos y en un momento fuimos juntos de las manos, como en los viejos tiempos. Tenía ganas de besarlo pero algo me frenaba, tal vez los recuerdos, eran recuerdos en los que él siempre estaba drogado, y ya no es así. Esta vez puede ser diferente y como siempre deseé.

Fui a la cocina acompañarlo, estaba preparando unos canelones. -Que chico más apañado- le dije.

-En casos de emergencia es mejor sacar algo rapidito para poder seguir con mi musa hablando y contándonos cosas. Te recuerdo que eras tú a la que le encantaba recordar, hoy te acompaño, ¿vale?

-Vale, recordemos entonces como nos conocimos, como fue el primer- En ese momento me besó.

-Era así ¿verdad?, ¿eran así mis besos?

-Pues creo que sí, aunque este ha sido un beso cortito, ¿me dejas que te dé yo, un beso largo?.

-Yo te dejo a ti todo lo que tú quieras mi amor.

Me acerqué más a él, tenía los ojos cerrados, esperándome. Posé mis labios sobre los suyos y me dejé llevar, tanto que cuando volví abrir los ojos estaba en la cama tumbada. Esta vez la cena nos tendría que esperar.

-Te dije que me dejaras soñar contigo y me lo has concedido, no te puedes imaginar lo feliz que me haces, ya no tengo que imaginarme tus labios en los míos porque te tengo aquí, me has dejado que te quite la ropa, me has dejado que mis manos rocen la tuya, me has dejado tomarte por la cintura.

-Marcos te amo, si algún día no te volviera a ver, no se que sería de mi, quiero estar amarrada a tu vida, anclada en tus días, posarme a tu vera, y encandilarme con amaneceres nuevos a tu lado, a tu lado mi vida. Déjame tú, que te coma con los ojos.

-Cómeme.

……

 

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Hoy estoy a flor de piel. Y no hay penas.

Mis pensamientos rondan como pajaritos que se posan en la cabeza. Escucho el ruido que hacen cuando pienso y me traen un mundo más bonito, respirando hondo, sin ahogarme. Sin prisas ningunas, sin pesos, sin lamentos, sólo luz, luz brillante en este tiempo de primavera.

No se lo que escribo, sólo necesito ésto, escribir, dejar que mis dedos se muevan entre teclas y que vayan formando palabras con sentido o sin sentido, que en realidad si te fijas tendrían sentido.

Hoy podría dar miles de abrazos a quien lo necesitara.

Hoy podría consolarte hasta el infinito, darte mis mimos y mis caricias, necesito dar, sin pensar en recibir. No me hace falta nada, lo tengo todo, todo hasta el amor de mi abuela, todo ese amor que dejó para mí, con sus miradas, con su ternura cuando ella me abrazaba y me hablaba. Me enseñó lo bonita que es la vida siendo sencilla.

Hoy puedo imaginarme que soy un ave, un ruiseñor volando por lugares sorprendentes que relucen, que de pronto me encuentro viendo una cascada, y ahora soy un tronco que cae, cae resbalando y acariciando el agua, hasta llegar a una orilla y ser roca para posarme en el sol, y ver crecer miles de flores.

Es un camino, de todos los que hay por elegir, por eso me gusta tanto el campo.

Hoy después del año tan malo que he pasado, que ya ha pasado y ni me lo creo, pues después de todo lo malo es verdad que viene lo bueno y quiero gritar al mundo que hoy, ¡¡soy feliz!! Y si me necesitas estoy aquí.  

 

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Goya.

                                                       

El otro día me reí mucho con mi gran amigo Gonzalo recordando, anécdotas que vivimos juntos en Madrid. Él que fue mi compañero de mi piso junto a mi ex novio Joaquín, mi otro gran amigo nos ,lo pasamos muy bien allí, a pesar de que también hubo momentos que no fueron tan felices. Pero ya da igual, porque el tiempo ha conseguido minimizar esos vacíos y miedos que sentiamos, ante aquella gran ciudad que es Madrid.

Yo cuando tenía 18 años me fui a vivir allí sola, compartí piso con 3 gaditanos y un madrileño que los conocía de mi tierra, pero esta experiencia no es divertida, porque con la chica que vivía me hizo mucho daño y al final me traicionó. Fue la primera vez en mi vida que me hacía alguien daño de verdad. Y me sentí muy desubicada aunque aquella chica algo me tenía que enseñar y fue, que esta vida no es de color de rosa, y que también en el mundo existen personas que sólo son malas. Pero bueno…

Con 19 años volví a partir para Madrid, esta vez viviría con Joaquín, Gonzalo y José el Negro.

Llegué un 19 de septiembre del 2001, me recogieron mi novio y mis amigos de Méndez Álvaro y me llevaron a nuestra casa.

Esta sería la primera vez que la vería, cuando llegué me quedé con los ojos como platos. Era una casa muy antigua, de interior, de paredes de papel, con un pasillo muy muy largo, y habitaciones amarillas por los años. La luz que había en el piso era también muy amarilla, que se reflejaba en las paredes, y las hacía aun más feas. No había agua caliente.

Pero es que estábamos okupando en el barrio de Goya. Ya, sí, impresionante pero cierto.

Todo empezó porque José el Negro estaba en el piso de abajo realquilado en una habitación con tres hombres inmigrantes. Él le tenía tirria a la dueña porque se metía en la casa como si siguiera viviendo ahí y era muy maleducada. Y estando allí comprobó que el piso de arriba estaba vacío día tras día.

Así fue que un día ellos tres, abrieron la puerta con una palanca, y se metieron. Cuando yo llegué a Madrid ya habían metido muebles y me habían traido una cama de matrimonio para mí.

Aquí empiezan las anécdotas.

Yo aun no estaba pero me la han contado tantas veces que lo recuerdo todo como si también yo hubiera estado allí.

Del colchón que hablé antes me lo trajeron en Metro, sí, como lo digo. Nos lo dio una amiga de Lavapiés, pero como no tenían ellos vehículo, se tuvieron que meter en la parada de metro de allí. Cuando el guarda los vio les dijo que no podían pasar con un colchón. Dieron media vuelta y subieron para la plaza. Pensaron y pensaron y decidieron irse para Sol con el colchón de matrimonio a cuestas. En la parada de metro, con las máquinas de coca cola y dulces no se les veía, pasó primero Joaquín, miró al guarda y cuando vio que no estaba mirando los avisó para que pasaran. Y con la suerte de que en ese momento venía el tren se metieron dentro y nadie vio nada, menos las cámaras.

Al llegar a Goya imaginarse a tres tios con un colchón infragantes corriendo porque un guarda los perseguía, Joaquín abrió una de las puertas de las entradas del metro, y al pasar Gonzalo y José sale de una puerta otro guarda abrochándose el cinturón. Se quedó atónito ante lo que veían sus ojos y corriendo esta gente ya salieron al fin a la calle.

Al día siguiente volvieron a Lavapiés a recoger más cosas, esta vez traerían a casa una lámpara, una mesita y algo más, cuando entraron en el metro de Sol, no les dejaban pasar, le dijeron lo mismo: es que no se puede pasar con muebles. –Pero si es una mesita pequeña y la lámpara casi no se ve. –No es que no se puede, y además ayer se colaron unos tios con un colchón.

Esta gente no se rió porque no pudieron pero cuando se quedaron solos imaginarse.

A los días llegué yo y seguimos recolectando muebles y objetos que reciclábamos de la calle o de los amigos. Tampoco teniamos lavadora ni frigorífico. Con el frigo nos hicimos con uno en pocos días, lo que pasa que al final resultó que no funcionaba, no pasó nada, le dimos media vuelta y lo utilizamos de encimera, una encimera bajita pero encimera.

La lavadora no la vi en los 7 meses que viví allí, tuve que estar lavándome la ropa a mano. Y con el frigorífico nos pasó igual, nunca llegamos a tener uno que funcionara, así que para congelar el pollo y otras comidas, utilizábamos el balcón de casa y punto, teniamos las cosas fresquitas.

Cuando llevábamos allí 2 meses nos visitó un día el administrador de la finca, el señor Patón, aunque nosotros le apodamos el señor Patán.

Cuando llegó nos preguntó qué haciamos allí y cómo habiamos entrado. Nosotros le contamos que nos alquiló la casa un tal Guille, que había desaparecido porque nosotros le habiamos pagado el alquiler, pero tontos no vimos antes la casa, nos dio las llaves y se fue. Cuando llegamos a la casa vimos el panorama, lo llamamos por teléfono pero lo tenía apagado y así siempre. Había desaparecido en combate. Y que éramos estudiantes, mentira también.

El Señor Patán aun así nos creyó, le dimos un montón de pena. Le contamos también que nuestro amigo José había estado viviendo abajo, porque la dueña de la casa estaba realquilando. José fue un chivato pero es que le caía fatal la tia. Pues nos dijo que siguiéramos ahí que iba a hablar con la mujer de abajo y la iba a echar de la finca, para nosotros irnos a vivir ahí.

Pero que de todas maneras nos pusiéramos a buscar piso por si acaso no lo conseguía, porque esa casa no estaba habitable y aparte era de una mujer gallega muerta ya, pero que sus hijos podrían venir en cualquier momento.

Nosotros cuando se fue pasamos de todo y seguimos ahí.

Un día nos cortaron la luz, pero no tuvimos problema ninguno. Teniamos una amiga que había trabajado en Unión Fenosa y tenía la llave maestra de todas las puertas de los contadores de ellos en Madrid. Le hicimos una copia a la llave y todas las noches entrábamos, poniamos los fusibles y nos íbamos para casa tan tranquilos. Por las mañanas lo mismo entrábamos y quitábamos los fusibles.

Por cierto decir que nos hicimos muy amigos de la casera de la finca, porque era andaluza y le recordábamos a ella, eso decía, ¿okupando también? Ella no sabía nada, pensaba como Patán que éramos unos pobres chicos estudiantes que nos habían timado.

Como éramos, nos tomábamos las cosas con una calma, y lo mejor de todo es que siempre nos salían las cosas bien.

Yo por aquel tiempo no trabajé porque tenía dinero ahorrado de lo que había trabajado en Cádiz con mis padres. Así que por un tiempo no me preocupe en buscar trabajo ni en buscar casa por supuesto.

Cuando llevábamos 5 meses en la casa, era navidad, un día de aquellos nos llamó el señor Patán diciendo que nos teniamos que ir de allí ya, porque no había podido echar a la mujer de la casa de abajo y, que no había podido encontrar ninguna casa para nosotros. Nos daba una semana para dejar la casa.

Nosotros como era navidad queriamos estar en Cádiz, así que nos inventamos que habiamos encontrado ya un piso pero que hasta después de navidad no nos lo daban. Patán nos creyó y pudimos ir a Cádiz a pasar las fiestas.

Cuando volvimos nos llamó de nuevo, y le dijimos que al final esa casa no nos pareció bien y que estábamos buscando otra casa, pero que todas eran muy caras, que nos diera un tiempo.

Le pareció bien. Pero de nuevo nos volvió a llamar, que por cierto caía en carnavales. Mosqueado nos dijo que qué pasaba, qué si le estábamos tomando el pelo, que nos teniamos que ir ya de esa casa, que nos volvía a dar una semana de plazo y si no nos habíamos ido llamaría a la policía.

Como era carnavales y queriamos estar allí pues se nos volvió a ocurrir otra idea, llamamos al señor Patán diciéndole que ya habiamos encontrado casa, pero que estaba en obras y hasta dentro de una semana no nos la darían. Vale nos dijo. Y nos fuimos para Cádiz a pasar los carnavales.

Yo ahora no entiendo cómo ese señor podía creer las cosas que le contábamos.

Cuando llegamos de nuevo a Madrid veniamos con un resacón de aupa, con la mala suerte que ese mismo día nos llama Patán, le volvimos a mentir. Pero yo decidí que no podiamos seguir en esa situación y que nos poniamos a buscar ya mismo casa. Y así hicimos, al día siguiente encontramos una y dejamos la casa de Goya para siempre. Aunque de vez en cuando volviamos a visitar a los vecinos de en frente, dos viejecitos hermanos que nos habían cogido mucho cariño.

En verdad acabo de contar la historia y no me he reido tanto, pero es que es para vivirlo, lo inocentes pero gamberros que éramos con esa edad. Y lo bien que nos lo pasábamos porque siempre salían las cosas como nosotros queriamos.

Tendría para contar mil historias que me han pasado allí pero me podría llevar días.

Aunque me quedaría con las ganas de contar esto que necesito contar porque es para reirse.

Un día estaba tan aburrida, Gonzalo jugando al ordenador, Joaquín en la calle, y Juango un amigo que le dimos casa por unos días acababa de llegar con dos pelucas, una rubia de melena corta, y una negra con muchos rizos, con un flequillo muy largo y un lazo en medio rojo rojo. Pues tan aburrida que estaba le dije a Gonzalo.

-Gonzalo ¿por qué no vamos a la calle a comprar el pan con las pelucas puestas?

– Vale.

Pues nos las pusimos, los dos por la calle intentando controlar la risa, la gente que me miraba el lazo nada más, el Gonzalo con sus gafas que parecía una cajera de supermercado. Que gracia, cuando entramos en la panadería, Gonzo pidió el pan, la gente nos miraba, nosotros como los que no llevábamos pelucas, la gente rancia porque no se reían y la dependienta no paraba de mirarme el lazo y yo no sabía para donde mirar.

Nunca olvidaré la pecha de reír que me di aquel día.

Que pena no tener las fotos a mano para colgar unas cuantas, os enseñaría la casa enterita.

Bueno estas son algunas de las anécdotas de Madrid, otro día cuento otra que me hace ilusión.

Son momentos que merecen la pena, aunque sean un poco locos, pero de verdad que ha merecido la pena hacer locuras, porque han sido las veces que más me han sacado del bache. Y eso, esto nunca lo olvidaré. Chaooooo.

    

    

 

 

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¡¡¡¡Hola abuelita!!!!
Bueno me he llevado dos días metida en la cama pensando en cosas bonitas de mi abuela. No tenía ganas de nada porque necesitaba pensar en ella, en los recuerdos que me ha dejado tan buenos.
Hoy ya me he levantado dispuesta a hacer cosas.
Me he duchado, que llevaba dos días muy guarra. He sacado a la perra, que estos días me la habían sacado los papis. Y he ido a un gimnasio que hay cerca de casa de mis padres.
Esta tarde empiezo. Me cuesta 27 euros, musculación, aerobic y otra cosa más que no me acuerdo como se dice.
Le he dicho que no me quiero poner cacha, que quiero adelgazar, porque estoy haciendo un pequeño regimen y no hay forma de perder peso, y más con la medicación que estoy tomando que creo que tengo retención de líquido. Me ha preguntado que tomo, con toda la verguenza de mi alma le he dicho: Es que tomo 7 pastillas diarias, entre ellas son ansiolíticos, antiepilecticos y antidepresivo. Dice que es por el ansiolítico, pero que no me preocupe que cuantito empiece a hacer ejercicio voy a notar una baja de peso, y aparte no me va hacer falta tantas pastillas.
El 22 de este mes por fin tengo ya el psiquiatra, me quitárá como me dijo la última vez medicación y ¡¡mira!! que tengo unas ganas. Y creo que me siento preparada para la disminución de pastillas, creo que estoy luchando aunque a veces no tenga ganas de nada.
Supongo que es normal si tomo tanta medicación y me deja atontá.
Es que es exagerado en 5 meses he engordado 15 kilos. Si es que comer en casa la mami también es lógico engordar, porque yo en mi vida de independiente nunca me he preparado varios platos para comer, y eso de comer postre como que lo tenía olvidado. Y aquí entre platanos y fresa con nata no paro de tragar.
Bueno haber que tal mi primer día de gimnasio, mañana me esperan unas fabulosas agujetas, ole!! 
Lo que me da un poco de yuyu es el aerobic, estoy deseando enn? más que me ha dicho que pone salsa. Pero me acuerdo de lo tooooorpe que soy y haber.
Si yo nunca he podido seguir los pasos de ningún profesor. Yo creo que es porque soy zurda, y cuando me dicen pá la izquierda, mi pierna se va pá la derecha.
Cuando era pequeña mi madre me apunto a clases de baile, tendría yo 7 u 8 añitos, un día ibamos a bailar en el tablao del colegio, pero a mí no me sacó la profesora, y me harté de llorar, mi madre vino a buscarme y a  hablar con la tia, pues la profesora le dijo que es que yo era muy torpe y por eso no me habia sacado a bailar como a las demás niñas. Ese día mi pobre madre enfadada me quitó de clases, y a mí siempre se me quedó la cosa de que yo era y soy muy torpe. Sin embargo cuando di clases de baile africano, me salía perfe, digo yo porque el baile africano es más de bailar como monos.
Haber que pasa con el aerobic, yo voy a ir dispuesta y sin recordar lo que me pasó de chica, que además de eso hace ya casi 20 años.
Bueno abuelita, espero que estés bien. Yo estoy bien ¿vale? muuuuuuuuuuuuuuuak.
Estas canciones, como una ola y algo se me quedo contigo madre se las dedico a mi abuela Ana que se que le gustaba mucho Rocio Jurado y hoy quiero cantarle. A mi también me gusta mucho esta cantante, es, porque será siempre alguien muy grande.
                                             
                              Algo se me fue con mi abuela, pero me dejó lo mejor de ella. 
                     

 

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Querido refugio:

Ayer mi querida abuela falleció, a las tres de la tarde. Junto a toda su familia a la edad de los 79 años.

Abuela supongo que ahora estás en el limbo. Buscando tu caminito, sin dolores, con paz, con los tuyos. ¡¡Bendito lugar que te espera!!

Abuela mía no estoy triste, no te tienes que preocupar por nada, te voy hacer caso, no te lo pude prometer pero al menos te lo dije y hoy te lo vuelvo a decir para que nunca se me olvide. Lucharé hasta el final de mis días, conseguiré vencer al Tlp que me envuelve… lucharé, para que me veas y estés más contenta, me has dejado tanta fuerza que mi corazón está bendecido por ti, por ti abuelita, y podré con todo lo malo que me tenga que venir, porque aceptaré que hay muchas cosas que son leyes de la vida, que son ley de vida…

Abuela mía hoy ha sido otro día muy emotivo, has dejado en la tierra a una familia muy unida, has dejado 10 hijos esplendidos.

Te admiro abuelita.

Me alegro de haber podido estar junto a ti y a los tuyos hasta el último minuto de  tu vida, has dejado mucha fuerza, muchísima. Y supongo que estarás súper orgullosa por vernos riendo, compartiendo los momentos como en los tiempos pasados como cuando íbamos al campo, jeje. O cuando todos los días nos tenías en tu casa.

Os admiro a todos!! A mis tíos que son los mejores, a mi abuela que nos ha enseñado mucho, nunca olvidaré tus batallitas, tus anécdotas, tus creencias, tus consejos, tu cariño, tu mirada, tus abrazos, tu risa, tu silencio, tus manos…nunca.

Abuela eres la más grande de mi vida, eres lo mejor y lo más bonito que ha existido y que siempre existirán en los corazones que te quisieron, que te quieren y te querrán.

Me queda todo lo bonito de ti, pero recuerda que como dijiste nos tienes que cuidar desde ahí arriba, acompañar abuelita mía que el mundo no está para tirar cohetes así como si nada, lo sabes jaja. Ay, que te quiero vida mía.

Nunca saldrás de mi corazón, has dejado mucho amor. Hasta nunca abuelita mía.

 

Querido refugio:

Ya me siento mucho mejor. Chao.

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