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Archive for 28 mayo 2010


Estos días estoy caminando para atrás. No lo hago adrede pero
tengo tantos problemas, que a veces se me va la fuerza y las ganas de seguir
luchando, a veces, solo a veces.
Son problemas reales, problemas que a la mayoría del mundo
les ocurre. Sobre todo es el dinero que me tiene impedida para hacer cosas, y
ahora debo de dejar mi casa porque no puedo pagarla, incluso encima debo 3 meses, que no sé como los voy a pagar.
También mi otro problema es que no puedo olvidarme de mi ex,
pero no porque lo quiera, sino porque me ha hecho y me está haciendo mucho
daño. Y me entristece como nadie se puede imaginar.
Siempre fui una persona de comerse mucho la cabeza, llevaba
un tiempo sin que me ocurriera pero ahora de nuevo no paro de pensar en todo
esto.
A veces tengo un desasosiego que incluso me impide respirar
y tengo que coger de los tranquilizantes para relajarme, para tapar un poco la
pena, la pena tan honda que llevo estos días.
Sin embargo a pesar de tener problemas me siento una tia con
suerte y con ganas de vivir, me siento bien de tener problemas reales, no
problemas que se lo sacaba mi mente.
Mi padre siempre me dijo que si tenía problemas y con solución para que pensar, y si tenía problemas sin solución igual, para qué pensar. Pero a veces es difícil, muy difícil, y se me hacen las noches eternas, y el día igual.
Estos días estoy mirando más que nunca las fotos de mi
abuela, para que me de fuerza pero la veo tan bonita y tan sonriente que me
entristezco más por no tenerla, ni poderla abrazar ni contarle mis historias,
mis alegrías o melancolías. Aun así la miro y me da fuerza a seguir.
Aunque ayer que tenía la cabeza embotada de tanto pensar, no pude más y tuve una crisis de ansiedad, hacía
tiempo que no me venía así y me pelee con mi madre. Terminé chillando como una loca y tomándome pastillas a lo loco.
Siempre me pasa lo mismo cuando estoy mal en plena crisis de
ansiedad no las pienso y empiezo a tragar pastillas, pero no porque quiera
morirme, sino porque quiero, no sé por qué quiero ni por qué lo hago la verdad.
Supongo que para lastimarme, para hacerme daño porque eso sé hacerlo muy bien.
Hace unos días escribía tan contenta, y hoy sin embargo lo
hago con lagrimas en los ojos, por ver tan cruda la realidad, tan nefasta y despreciable.
Me siento tan poca cosa.
Estos días estoy caminando para atrás, no sé cuando me recuperaré, no lo sé.
Mañana he quedado con mi ex psicoanalista, me da pena que me
vaya a ver mal, pero es también una realidad y no puedo ocultarla, y menos aun mis sentimientos.
No sé mentir. No sé crearme un personaje.
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Sólo ella sabía cuanto llovía y caía dentro suya.
Sólo ella era consciente de todo lo que se le venía encima,
pero a pesar de todo eso,
no perdía la esperanza, las ganas de poder y más, la fuerza… siempre eso sí,
teniendo muy presente a su abuela que le daba paz y calor desde sus fotos queridas.
Y cuenta la leyenda de que al final ella caería pero su luz como siempre la perseguiría.

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Hola, tú, tú que me lees, que me sientes, que me aceptas y
comprendes debo decirte hoy, mientras ahí fuera el viento ulula en este
silencio, quiero explicarte como me siento.
No estoy inspirada para escribir, pero hace tanto que no
escribo que hoy siento la necesidad de hacerlo.
Así que me arranco y empiezo ya.
Han pasado muchos días desde que no cuento nada, la verdad
es que no tengo muchas cosas que contar. Apenas salgo de casa, no porque no me
apetezca sino porque el dinero no me lo permite.
Me paso las horas viendo películas, es un hobby nuevo que
tengo, y me tiene contenta, porque antes yo no conseguía concentrarme para
nada, y ahora puedo meterme en las historias de otros y olvidarme de las mias.
A veces voy a casa de mis amigos, allí en San Fernando.
Un día conté aquí que había perdido a un amigo por mi
desidia pero sin embargo me atreví a llamarlo y volví a tener su amistad. Así
que cuando salgo lo hago siempre con él, es mi alma gemela pero en hombre, es
un cielo y me hace estar en el paraíso.
Cuando no tengo ganas de estar en casa porque ya llevo
muchas horas metida y no puedo ir a San Fernando me voy a la playa, allí
mirando el mar se me pasan las horas volando y me hace sentirme en paz conmigo
misma. La naturaleza es lo que da.
Sobre mi ex, lo tengo ya casi casi medio superado. Lo he
vuelto a ver más veces y aunque no he sentido nada por él, los nervios me perseguían.
Ya sé quien es la novia, ya la he visto, pero no me importa, mi vida sigue.
Y sobre mí, sobre mis emociones y sentimientos, estoy muy
tranquila. El TLP lo tengo bastante paraito. Ya estoy impulsiva ni eufórica. Ya
no siento vacío, ya no siento angustia, ya no siento tantas cosas malas, que a
veces ni me lo creo.
Mi mente ha cambiado y para bien. Eso sí me he vuelto una
persona muy introvertida, prefiero escuchar a pesar de tener dentro mia un
universo infinito.
Es la experiencia quien me ha hecho así, y ya me gusta. No quiero
cambiar.  Quiero seguir soñando
despierta.
Ah, me han vuelto a bajar la medicación, flipa!!!!! Y yasta por el momento, otro día que vuele el viento te vuelvo a escribir, te contaré con el ritmo de una canción lo que siente mi corazón, ahora te digo Chao,
chao.Hasta otro día.
 
 
Hay un universo que me brilla y me llena.
Hay un cielo que me ilumina y mueve.
Hay un corazón que me late con fuerza.
Hay un alma inquieta, revolucionaria.

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La playa y ella.

Había una vez una chica que le encantaba la playa. No sólo
para veranearla, sino durante todo el año.
Le gustaba estar allí y que el aire le soplase en la cara. También
disfrutaba viendo como su perra corría y brincaba en la arena.
Le gustaba ir sola y escribir sus sentimientos, deleitarse
con el paisaje que la rodeaba y  ver los
vaivenes de las ramas que frecuentaban las dunas.
Era el ritual que se podía permitir en la era de una
sociedad furtiva y desmesurada.
Desde que había llegado de Madrid valoraba la playa por
encima de todas las cosas. Hasta los días de lluvia o demasiado viento ella
iba.
Le encantaba tanto mecerse con el aire.
A veces se sentaba muy cerca de la orilla y ahí era cuando
su imaginación podía llegar a un más allá.
Un día pensó que la mar era una puerta y que el fondo estaba
la llave de su vida. Y así comenzó a imaginarse todos los días que ella
pertenecía más al océano que a la tierra.
Ya que sentía que no encajaba con nadie ni con nada. Sin
embargo en la playa era la que mejores castillos e arena hacía, y la que sabía
por la brisa cuando era poniente o levante.
No sabía soñar, pero allí sentía la paz….
 
ESCRITO CUANDO INTENTABA SALIR DEL POZO EN EL QUE ME HABÍA
METIDO DURANTE EL AÑO 2008.

 

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