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Archive for 19 febrero 2012

Mamá.

Esta canción es una de las preferidas de mi madre, nunca se me olvidará yendo en el coche de mis padres un día, y me dijo mi madr: Mira Tamara escucha esta canción, que bonita.

Ella nunca lee mi blog, habrá entrado un par de veces por el 2008.

No creo que me lea, aunque yo se la dedico esta canción para cuando yo no esté, para que sienta que nunca me olvidaré de ella y de sus enseñanzas.

Mi madre está mal,de unas semanas para acá apenas se le puede hablar, está siempre como enfadada y muy metida en sus lecturas o sudokus.

Yo y mi padre por más que le preguntamos que le pasa, no dice nada. Mi madre siempre fue una persona muy reservada. Aun así estoy junto a ella a menudo.

Mamá siempre te llevaré conmigo, eres mi motor a seguir, ojalá me contestes a todas las cartas que te escriba desde el centro, ojalá. Porque te necesito y necesitaré siempre.

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Al final me he derrumbado después de escribirle la carta a mi abuela, es que soy mazoquista, si sé cómo me voy a poner, ¿por qué lo hago?

He terminado de escribir la carta, y he ido a coger los albunes de fotos de mis padres, Dioss cuantos recuerdos, cuantos momentos junto a la familia. Y cuando he visto a mi abuelo, que también descansa en paz, buaaaaaa, que de sentimientos, y cuando he visto a mi amigo Paco, porque todas las fiestas navideñas las pasaba en mi casa, y desde el 2008 que se fue… Yo no sabía que mis padres tuvieran fotos mias junto a Paco, y bueno mirándolo a los ojos, era, he, como sentido su ausencia enormemente.

Y nada, aquí estoy llorando ahora, junto a dos latas de cerveza y media bellota de hachís. Menos mal que el miércoles me voy ya, estoy harta de hacer estas cosas para no sentir, para no llorar más de lo que puedo llorar normal.

 

Aunque no lo parezca, me llevo mucho. Sé que aunque vaya a estar sola, estoy aconstumbrada, a lo que no estoy aconstumbrada es a estar tanto tiempo sin los mios, por eso estoy viviendo el momento como nunca, estoy más unida que nunca a mi familia, a mi perra, a pesar de hacer lo que estoy haciendo, me llevo mucho. Y sé que allí podré aprender a superar todas mis dificultades, primera no caer en las drogas cuando estoy mal o sensible. Segunda, saber que a pesar de estar sola, no lo estaré, porque tengo muchas personas que me quieren. Y tercera me llevo a mis difuntos queridos, estos nunca me fallan. Siempre están conmigo. Aunque pierda los impulsos, sé que ellos están conmigo y me protegen en todos los lios que me meto sola.

Perdonar las incoherencias pero el alcohol y los porros han estado muy presente mientras escribía.

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Abuela y Paqui.

Hoy me he levantado muy contenta, he soñado esta noche con mi abuela Ana. No nos dijimos nada, pero su mirada me habló y su sonrisa me lo confirmó. No nos abrazamos, no lo recuerdo, sin embargo tengo la sensación de que sí, me siento arropada, arropada por ti abuelita mía.

Hace varios días estuve en tu casa, con Paqui, tu hija, mi tía, la que nunca se separó de tu lado, la que siempre vivió contigo, la cómplice de tus sentimientos y emociones.

Sabes que quiero a Paqui casi tanto como a ti, Paqui tiene lo más hermoso de ti, tu cariño, tu manera de pensar, tu manera de decirme que estás a mi lado, Paqui, Paqui mía cuanto te quiero.

Siempre que nos juntamos hablamos de ti abuela, siempre lloramos, jejej, es increíble que por día que pasa desde que no estás, te echamos más de menos. Abuela, eras TODO para nosotras dos y lo seguirás siendo en la eternidad de nuestros seres.

Y tita Paqui el otro día, me dio el mayor regalo que podía tener, me dio el regalo más preciado que puedo tener.

Me dio un mechón de tus pelos, tus pelos blanquitos, muy blanquitos.

Que emoción sentí. Desde entonces todas las mañanas me despierto, miro y huelo tu cabello, huele bien, huele casi tan bien como olías tú.

Abuela me marcho un tiempo, por favor cuida de mi papi, cuida a toda la familia, yo estaré protegida con nuestros recuerdos y serás la causa también de mi lucha.

Te quiero abuela lo eres todo para mi y llegará el día que pueda decirte, ya abuela, ya pasó lo peor, ya sólo queda VIVIR.

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Ya queda menos.

Me han llamado esta mañana los del CPD, diciéndome que la semana que viene me dirán en que centro entro para que prepare las cosas e irme ya.

Soy la número 1 en la lista de espera.

Dios tengo unos nervios increibles, y no me salen casi las palabras.

Estoy contenta pero muy nostálgica.

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‎”Al hombre, por no saber distinguir el Ego del Yo, se le enturbia el espíritu y se le disipa la energía, por lo que camina a trompicones por la vida, luchando con los efectos sin que su espíritu perciba las causas.

Si lo que tenemos, en lugar de proporcionarnos libertad, nos esclaviza, ¿para qué nos sirve? El que quiera ser libre debe preguntarse: ¿para qué vivo?, y ha de liberarse de ese condicionamiento fatídico que le viene dado por la herencia, el entorno y la sociedad, porque ‘el reino va por dentro”…

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Intentando luchar pero….

Perdonar que no os contestara ayer, pero tuve un día malo.

Ya no podía más con el mono de no fumar hachís, y veía que iba a perder los nervios, no quería que mis padres me viesen, así que me marché de tarde, cogí a Luna, el coche y me fui por Cádiz.

Pero no me deleitaba con la ciudad, no podía parar de pensar que necesitaba fumar.

Sin pensarlo fuí al trabajo de mi madre a pedirle dinero, porque yo cobro los putos días 20 y ya no tengo dinero del mes pasado porque le tuve que dar todo lo que me quedaba a ellos ya que no llegabamos a final de mes.

Por eso esta vez dejé de fumar, quería una meta, no darle a mis padres la vara con el dinero, no perdirles, quería que me vieran que podía soportar un mono sin perder los nervios, sabiendo que el dinero que hay es para comer y pagar cosas. Así que durante dos días lo he aguantado como he podido, pero ayer no podía más.

Me presenté en el trabajo de mi madre, le dije: mama necesito dinero, estoy muy mal, y creo que estoy a punto de perder los nervios y tengo miedo.

– Tamara no, en, no, a mi no vengas al trabajo así y con esas aquí.

Y me marché con la boca callada, ya no quería volver a ser la Tamara de tiempos anteriores.

Estuve llorando un buen rato en el coche, pensando incluso en cómo podía morir y que muriese al fin, que acertara, porque yo nunca iba a cambiar, nunca iba a poder dejar de consumir esa droga, ni cuando saliese del centro. Todo lo veía mal, todo.

Cuando llegué a casa estaba mi padre, me preguntó qué por qué lloraba, le dije: por el mono papá que no puedo más y siento que voy a perder la cabeza de nuevo y la voy a liar y no quiero, no quiero. Encima he sentido que mamá me ha rechazado, y me ha visto mal y prefería no verme.

-No Tamara, tu madre no te ha rechazado.

Me fui a mi habitación. Pero cada vez me sentía más nerviosa, más loca, llorando sin parar, temblando. Y ya hacía mucho tiempo que me había tomado un tranquilizante.

Llegó mi madre y fui conciente de que no me había rechazado, ni siquiera le dije nada, dejé que me ayudara, hicimos relajación y me tranquilicé un poco.

De pronto entro mi padre en la habitación y me dió marijuana, yo no sabía que tenía, pero recordé que él la fuma por el cancer cuando está muy mal.

Le dije que me daba mucha pena,  que me daba autentica verguenza de que vieran así, que yo quería pasar el mono en el centro, no con ellos.

Mi padre dijo: Tamara olvídate, tranquilízate, tú puedes.

Y sin creerlo pude. La marijuana en verdad no me sirvió de mucho, porque a mi lo que me gusta, me relaja es el hachís. Pero no sé, sería el tener algo, algo que me pudiera evadir que fumé (sin la precensia de mis padres, eso siempre) y ya me acosté, pensando en el día de hoy, en cómo sería, si estaría en las mismas circunstancias….y así quedé dormida.

Esta mañana me he levantado fatal por una pesadilla, y aun había marijuana, pero no, no…

Me ha entrado de nuevo mucha ansiedad, y mi padre me ha dado 10 euros.

Que pena, que pena que tus padres te tengan que dar dinero así para drogas, porque no puedes vivir sin ellas. Me odio por lo que les estoy haciendo pasar a mis padres, me odio.

Aun no he fumado, quiero cambiar la forma de fumar, el tiempo aunque no paro de mirar la piedra….me despido con tristeza, de ver que no puedo o no quiero, o no me sale habiendo pasado por esto varias veces ya. No me entiendo, no entiendo cómo puedo ponerme tan mala si no fumo, se me había olvidado los vómitos, pero ayer y hoy al despertarme, al poco de estar despierta he vomitado, supongo que de los nervios tan malos que se me meten en el estómago.

En fin, perdí de nuevo, pero poco a poco me levantaré, pero por favor que sea en el centro que mis padres no vuelvan a llorar ni a sentirses impotentes por mi culpa, aunque esta vez no ha sido así, creo, que yo sepa, los escucho reir y charlar en el salón.

De lo único que me alegro de mi, de mi, yo, es que no la he liado, no he chantajeado, no he mentido, no he nada, he hecho las cosas como me iban saliendo pero pensando en las consecuencias. Y creo que mis padres están orgullosos de esto, de ver que, he aprendido a controlar mis impulsos desde que salí del psiquiátrico en noviembre, y que estoy aprendido a no ser una niña caprichosa aunque sea ahora con 29 años.

En fin….soy de lo peor aun, pero ya no me da verguenza admitirlo, porque quiero cambiar.

Oh gracias a la persona que ha hablado en este video, de verdad gracias.

Yo también deseo que pase un año y qué me pregunten cómo me siento y yo les responda limpia, limpia de cualquier sustancia tóxica.

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El duelo

No sé de adonde saqué este artículo,supongo que lo encontré por NA, cuando me decían que tenía que pasar el duelo, los 5 procesos: Negación 2. Enojo 3. Negociación 4. Depresión 5. Aceptación y no sabía, no entendía, así que supongo que busqué por internet y encontré el artículo que pegaré ahora, el proceso de aceptación y perdón.

El duelo no sólo existe cuando alguien querido muere y tienes que aceptarlo, el duelo también ocurre cuando hay una ruptura de pareja, con la perdida de un animal, cuando te abandonan, cuando hay un trauma de la niñez, etc…y  con las drogas pasa igual.

¿Qué es el duelo?

El duelo es la reacción normal después de la muerte de un ser querido.
Supone un proceso más o menos largo y doloroso de adaptación a la nueva situación.
Elaborar el duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta.
La intensidad y duración del duelo depende de muchos factores: tipo de muerte (esperada o repentina, apacible o violenta..), de la intensidad de la unión con el fallecido, de las características de la relación con la persona perdida (dependencia, conflictos, ambivalencia…), de la edad…
La duración del duelo por la muerte de una persona muy querida puede durar entre 1 y 3 años.
Duelo resuelto. Podemos decir que hemos completado un duelo cuando somos capaces de recordar al fallecido sin sentir dolor, cuando hemos aprendido a vivir sin él o ella, cuando hemos dejado de vivir en el pasado y podemos invertir de nuevo toda nuestra energía en la vida y en los vivos.

No existe un tiempo fijo para vivir el duelo. Cada cual necesitará su tiempo. Y sólo nosotros podemos marcar
el tiempo que necesita nuestro ser para poder considerarse recuperado. Todo ello a pesar, de que muchas veces
nuestros familiares y amigos, nos apremian, quisieran vernos en la normalidad ¡ya!, tal vez porque así ellos
tampoco sufrirán tanto… Pero sólo cada uno de nosotros sabe lo que necesita.

Integrar el duelo es todo un proceso que tiene como intención reconocer el dolor que nos produce la pérdida.
Aceptar que nos duele, aceptar las ausencias, aceptar que ha muerto, manifestar el dolor e iniciar el camino de regreso a la realidad y a nuestro propio orden de las cosas. Reacomodar todos aquellos asuntos que quedaron dispersos, resolver pendientes, retomar arraigo, llenando nuevamente los espacios. Recordando lo vivido con esa persona, recordarlo dentro de nuestra existencia tal como fue mientras vivía, aceptando que ha muerto. Nos queda el tenerlo presente, en nuestro corazón, no lo que fue, sino lo que nos hizo ser, hijo, hermana, padre, esposo, amiga…

Etapas del duelo
1) Negación y aislamiento: la negación nos permite amortiguar el dolor ante una noticia inesperada e impresionante; permite
recobrarse. Es una defensa provisoria y pronto será sustituida por una aceptación parcial: “no podemos mirar al sol todo el
tiempo”.

2) Ira: la negación es sustituida por la rabia, la envidia y el resentimiento; surgen todos los por qué. Es una fase
difícil de afrontar para los padres y todos los que los rodean; esto se debe a que la ira se desplaza en todas direcciones, aún injustamente. Suelen quejarse por todo; todo les viene mal y es criticable. Luego pueden responder con dolor y lágrimas, culpa o vergüenza. La familia y quienes los rodean no deben tomar esta ira como algo personal para no reaccionar en consecuencia con más ira, lo que fomentará la conducta hostil del doliente.

3) Pacto o negociación: ante la dificultad de afrontar la difícil realidad, mas el enojo con la gente y con Dios, surge la fase de intentar llegar a un acuerdo para intentar superar la traumática vivencia.

4) Depresión: cuando no se puede seguir negando la persona se debilita, adelgaza, aparecen otros síntomas y se verá invadida por una profunda tristeza. Es un estado, en general, temporario y preparatorio para la aceptación de la realidad en el que es contraproducente intentar animar al doliente y sugerirle mirar las cosas por el lado positivo: esto es, a menudo, una expresión de las propias necesidades, que son ajenas al doliente. Esto significaría que no debería pensar en su duelo y sería absurdo decirle que no esté triste. Si se le permite expresar su dolor, le será más fácil la aceptación final y estará agradecido de que se lo acepte sin decirle constantemente que no esté triste. Es una etapa en la que se necesita mucha comunicación verbal, se tiene mucho para compartir. Tal vez se transmite más acariciando la mano o simplemente permaneciendo en silencio a su lado. Son momentos en los que la excesiva intervención de los que lo rodean para animarlo, le dificultarán su proceso de duelo. Una de las cosas que causan mayor turbación en los padres es la discrepancia entre sus deseos y disposición y lo que esperan de ellos quienes los rodean.

5) Aceptación: quien ha pasado por las etapas anteriores en las que pudo expresar sus sentimientos -su envidia por los que no sufren este dolor, la ira, la bronca por la pérdida del hijo y la depresión- contemplará el próximo devenir con más tranquilidad. No hay que confundirse y creer que la aceptación es una etapa feliz: en un principio está casi desprovista de sentimientos. Comienza a sentirse una cierta paz, se puede estar bien solo o acompañado, no se tiene tanta necesidad de hablar del propio dolor… la vida se va imponiendo.
Esperanza: es la que sostiene y da fortaleza al pensar que se puede estar mejor y se puede promover el deseo de que todo este dolor tenga algún sentido; permite poder sentir que la vida aún espera algo importante y trascendente de cada uno. Buscar y encontrar una misión que cumplir es un gran estímulo que alimenta la esperanza.


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