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Archive for 29 enero 2013

En el camino.

Hace dos meses que me bajaron muchísimo la medicación.

Yo creía que esto me afectaría bastante en mi proceso. Sin embargo todo ha ido a mejor. Y que orgullosa me siento de mi misma.

Hace tanto tiempo que no me dan crisis de ansiedad.  Solucionando los problemas con la contención de los educadores y con el cariño que he aprendido a darme.

He asimilado que todo pasa, que no debo dejarme llevar por las emociones de pena, rabia, miedo que puedo sentir a veces.  Confío en mí y me digo que ya se irán. Pienso en las consecuencias que puedo llegar a sufrir si pierdo el control.

Claro que a veces siento ganas de consumir cuando paseo por los sitios que antes frecuentaba cuando me drogaba, pero tengo tan claro el mundo donde de nuevo me metería si esto ocurriera, que no vale. Valoro muchísimo la tranquilidad que siento, la lucidez, la plenitud, la confianza.

Claro que tengo hambre de amor, pero si yo a mi misma me lo doy no tengo prisa de que me lo den. Nunca antes me había mimado y me sienta muy bien darme cariño.

Incluso ya no me cuesta conectar con mi alma. El yoga me está ayudando muchísimo. Y ya no me entran nervios cuando me encuentro.

Mis compañeros del centro me valoran muchísimo. Ayer mismo en terapia grupal lo hicieron. Comentaron que he evolucionado muchísimo en estos 6 meses. Que cada vez los altibajos no son tan extremos. Que puedo estar muchísimos días estables y que si tengo algún problema no huyo de ellos, pido ayuda y sigo luchando. Que recuerdan que al principio de yo ingresar en la comunidad estaba siempre de pelea con todo el mundo, llorando y pidiendo irme a mi habitación para estar sola.

En fin…

Ya me queda poco para ir de nuevo a casa. A primero de mes vuelvo a tener cita con mi psiquiatra, me comentó que si seguía estable me volvería a bajar la medicación. ¡¡¡Y es muy fuerte!!! Si ya ni siquiera tomo ansiolíticos ni las de dormir.

Ahora me llevo con mis padres mejor que nunca, ellos están muy orgullos y les hago muy felices. Vuelven a confiar en mí. Y tampoco me encierro en mi habitación, me encanta sentarme junto a ellos y conversar, a veces jugamos al parchís incluso.

Mi vida se ha convertido en una vida pacífica. Y aunque hay días que estoy realmente cansada por dormir muy poco, es gratificante seguir teniendo ganas de hacer cosas aunque esto pase.

Las pesadillas ya no me afectan, aunque me quieran matar, aunque me den puñaladas, aunque vayan corriendo detrás mia, aunque se me caigan los dientes…

Claro que hay días que no hay sol, pero no debo de perder la esperanza, si todos los días fueran soleados no los apreciaría igual, hay que vivir los días nublados y fríos.

Los caminos son largos, estrechos, oscuros, pero también hay luz y calor en ellos, hay que dejarse llevar, no mirar cuanto de largo es, cuanto nos queda para llegar a la meta. ¡Que de cosas nos queda descubrir mientras caminamos! ¡Que de personas podemos conocer que nos enseñen sus sabiduría o sus dientes mientras vamos hacia delante!. Si todo el camino fuera de color de rosa que aburrido sería.

Y con esto me despido por hoy. ” Hay que perder mucho para aprender a ganar”.

 

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Hola queridos amigos, aquí estoy junto a ustedes por un rato, escribo rápido porque no tengo demasiado tiempo, me encuentro en la biblioteca del pueblo donde vivo actualmente, donde está la comunidad terapéutica.

Estoy muy bien, aunque he pasado dos días muy malos, he tenido problemas con un compañero,  no nos caemos demasiado bien y aunque él va por su lado y yo por el mio hemos terminado discutiendo esta semana y me ha resultado muy estresante y tensa su presencia.  Bueno ya ha pasado y vuelvo a ser la Aterciopelada risueña y optimista.

Estos días he aprendido mucho. Y necesito escribirlo, aunque lo haré bastante ligero, dejaré que las palabras fluyan tan sólo por mis dedos, palabras sacadas del corazón y que no habrá un borrón como siempre hago, que escribo y luego lo borro porque no me convence. Voy a intentar no ser demasiado perfeccionista en mi escrito y allá voy.

Soy una persona hiper-sensible, no puedo estar luchando conmigo misma siempre, día a día, no puedo combatir contra la intensidad que siento hacia todo.  Es placentero sentir bastante las cosas buenas, tener la ilusión de una niña cuando ve algo nuevo,  sin embargo debo de aceptar también sentir tanto sobre las cosas malas que ocurren en el día a día, y por supuesto comprenderme. Todos los humanos tenemos dificultades. Pero no podemos combatir contra nuestro corazón SIEMPRE.

La intensidad que siento hacia todo forma parte de mi personalidad, de mi YO. Y quien me quiera bien me aceptará tal cómo soy, quien no, quien le moleste ésto de mí, adiós y muy buenas.

Estos dos días “malos” ha entrado en mi mente mucha información, he reflexionado bastante y he luchado como nunca, no me he escondido de nadie, y si soy llorona al menos es mi forma de sanar lo malo que siento en mí a veces. Hay personas que para sanar su rabia o pena, se auto-destruye o destruye a los que tiene cerca. Prefiero llorar que hacer daño, y como he dicho antes quien no me acepte así su problema es, no el mio.

Otra cosa que he aprendido estos días “malos”, que por cierto ¿por qué los humanos sólo aprendemos cuando peor lo pasamos? ¿por qué “dios mio” por qué, cuánto dolor, frustracción y pena? si luego nos sentimos fuertes cuando aceptamos y seguimos caminando adelante? tanto dolor para luego tanta felicidad al ver que hemos “esquivado otra piedra más que ha pasado por nuestro camino”.

Otra cosa más, el otro día un compañero se quedó todo el día metido en su habitación, cuando salió por la noche hablamos, me explicó que sentía una pena sin razón, una pena que le anulaba como persona, que pasaba desapercibido por la comunidad, sin ganas de hablar, mirar, etc…

Le expliqué que es normal que se sienta así, después de un mes y pico sin consumir drogas, que su cuerpo y mente le están pidiendo el veneno que ha tomado durante tantísimos años, que no decaiga, que siga luchando que tarde o temprano verá una luz que le indicará el camino como yo lo he sentido y visto.

Porque “de pronto” recordé y le conté, que yo era una persona que nunca se quiso hasta hoy en día que tengo 30 años, que mi primer intento de suicidio fue con 14 años, y que antes de esto con 9 años le escribía a Dios (cuando creía en el Dios católico) que me llevase al cielo porque yo estaba harta de sufrir y de tantas palizas e incomprensión de mis padres y compañeros de la escuela.

Yo que nací dependiente emocional tal vez me llevó ésto al mundo de las drogas, al no tener el cariño de los míos. Yo nací con una necesidad de amor brutal sin embargo no sabía pedirle a mis padres lo que necesitaba y para llamar la atención de ellos hacía cosas malas para que me hicieran caso, lo que pasa que ésto no funcionó porque lo que me llevé fueron muchas palizas e insultos. Ni yo sabía pedir ni mis padres darme.

Pero lo que yo quería contar aquí, era sobre todo hablar sobre la tristeza tan inmensa que nos invaden a los que tenemos tlp, (tenemos tlp, no somos tlp) y aun así no me gusta la palabra tlp o borderline, son etiquetas, lo que me ocurre es que soy inestable emocionalmente.

Bueno perdonar todo este tocho algo caótico, tengo tantas cosas que contar, que me viene todo y por culpa del poco tiempo que tengo, no puedo pararme demasiado.

Recordé el otro día, los momentos en los que padecía una tristeza muy honda, una pena que parecía que se había quedado incrustada en mi alma para siempre, esa pena que me acompañó durante muchos años.

Entonces, ¿para qué iba a estar contenta si después volvería la pena?

Que equivocada estaba, a veces simplemente nos hacemos las preguntas al revés, y perdemos la esperanza de una vida nueva. Aunque parezca imposible cuando empiezas a trabajar tu mundo interior, cuando empiezas a entender y aceptarte, poco a poco se puede ir esfumando los pensamientos negativos y obsesivos… Es una guerra difícil, muy difícil pero no te debes de olvidar de tí, de tus límitaciones, ya que no somos omnipotentes.

Yo “dios mio” ¿quién me iba a decir que la tranquilidad recorrería mi alma durante meses? que ya no sentiría miedo de mi misma ni miedo hacia la tristeza, que aprendería a  superar los problemas, que ya no me quedaría en la cama cuando algo malo me ocurriera. Que esa pena que me daban ganas de morir y sin ilusión ninguna podían desaparecer, con una fórmula, la del camino espiritual, trabajar todas tus dificultades, tu pasado, traumas, deseos, egoismo, limitaciones, etc, etc…hacia el camino de la auto-independencia y de la aceptación de lo que somos y quienes somos.

Bueno se me acaba el tiempo. He recibido comentarios pero no puedo contestar, el 4 de febrero ya estaré en mi casa, os quiero mucho y ojalá os pueda ayudar un poco como yo he aprendido a ayudarme a mi misma. Os quiero y ¿sabéis? ya siempre apostaré por mí, no sólo por el mundo entero. Somos lo que hemos vivido, pero lo vivido, el presente está en nuestras manos.

“Todo lo que doy, me lo doy a mí misma”.

FELICES DÍAS Y FELIZ PENA.

Este blog será testigo de mis avances, como antes lo era de todas mis miserias.

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