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Archive for 28 febrero 2013

“Busco la razón de estar aquí, buscando mi rincón. Busco y no encuentro, busco y no encuentro  mi voz….”

Hoy el día y yo amanecimos tristes y lluviosos.

Ayer por la noche me dieron una mala noticia.

Mi tía Rosi se encuentra en el hospital ingresada. Cuando me lo dijeron la estaban operando, y ella que está tan delicada me hizo pensar en la muerte y en la vida lo efímera que es. Que sólo en un abrir y cerrar de ojos, todo puede cambiar, y la tranquilidad de un instante a otro se convierte en el desasosiego ese, que es difícil de aguantar, más cuando estás lejos de los tuyos. Y rompes a llorar, lloras rota y no puedes hacer nada.

Al pensar en mi tía Rosi pienso en su hijo. Siempre he pensado que el día que mi tita se fuese de este mundo, la caja de pandora se abriría…

Ella es una mujer que por sus males físicos a menudo está mal, sin embargo nunca ha perdido la sonrisa que la caracteriza, ni el color de su piel tan blanquita y limpia… Que bonita es.

Recuerdo que las veces que he conversado con ella, me lo he pasado tan bien. Es de esas personas mágicas que han tenido una vida rica, y están llenas de anécdotas y lecciones que mientras conversas, se te olvida tu vida, se te olvidan tus dolores y tus penas.

La admiro tanto, como nunca se podría imaginar. Y más quisiera yo volver a pasar junto a ella buenos ratos, pero no puede ser, porque su casa ya, está prohibida para mí.

Su hijo, mi primo, fue quien quebró una parte de mí para siempre. Me robó la inocencia de mi infancia. Porque durante años fui abusada por él……………………….

Uff no puedo seguir escribiendo ahora mismo, el nudo en mi garganta vuelve, y me vuelvo a llenar de pena y de impotencia. No, aun no lo he superado, aunque me diga a menudo todo lo contrario. Y duele tanto que su madre sea mi tía.

Quisiera no pensar esto cuando la recuerdo, pero también duele pensar que la vida te da mucho, mucho, sin embargo te puede quitar, las personas que más quieres. (Aterciopelada)

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta,
un charco era un océano,
la muerte lisa y llana
no existía.

Luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta,
un estanque era un océano,
la muerte solamente
una palabra.

Ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en los cincuenta,
un lago era un océano,
la muerte era la muerte
de los otros.

Ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad,
el océano es por fin el océano,
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

(Mario Benedetti)

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¿Mi reloj está parado? No. Pero las agujas no dan la sensación de girar. No mirarlas. Pensar en otra cosa, en cualquier cosa: En este día detrás de mí, tranquilo y cotidiano, a pesar de la agitación de la espera.

(Simone de Beauvoir) La mujer rota.

Llevo 3 días viviendo en el piso de reinserción. Ya me dieron el alta terapéutica en la comunidad de desintoxicación. Mi permanencia allí ha durado 7 meses. A veces, aun no me lo creo.

Ahora tengo que aprender más que nunca a aburrirme. Aquí hay mucho tiempo para pensar, muchos tiempos muertos. Y es que hasta que no pase el periodo de adaptación no puedo salir cuando yo quiera a la calle. Aunque mañana me han dejado ir al ambulatorio a cambiarme de médico.

Me encuentro de ánimos regular. La comunidad, el piso… todo esto es muy duro. Y ahora me tengo que hacer de nuevo a otras normas, otros horarios, otros compañeros…

Sé que en la vida nunca somos realmente libres, pero lo poquito que lo somos, yo lo anhelo.

Tengo muchas ganas de rehacer mi vida, de no tener que dar tantas explicaciones, de dormir cuando quiera o de despertar también cuando quiera. No obstante sé que esto tengo que vivirlo para volver a ser YO, para no tener que depender de nadie ni de nada, y poder ser todo lo responsable que debo si quiero conseguir todos mis propósitos y llevar una vida normalizada.

La vida es difícil. A veces tengo que hacer cosas que no me gustan, pero si pienso que es por mi bien, por mi madurez y crecimiento es necesario.

Para que un árbol sea tan alto como las nubes y robusto como las montañas, primero ha tenido que echar raíces, ha tenido que soportar tempestad y vendavales, ha tenido que soportar el peso de sus huellas, etc… hasta que un día es lo que es, tan grande y bonito como puedes serlo tú misma.

Para llegar a sentir la paz interior, antes has tenido que sufrir mucho, en realidad nada importante se gana sin esfuerzo.

En fin…El reloj sigue marcando los minutos muy despacio. Lo mejor es no mirarlo, pensar en otra cosa, cualquier cosa, como que en un futuro nacerán los frutos que estoy sembrando en estos largos meses.

Como digo hoy me siento regular, pero lo importante es que sigo enamorá de la vida aunque a veces duela.

“Discúlpeme, no le había reconocido: he cambiado mucho”. Oscar Wilde.

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