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Posts Tagged ‘tlp’

Ya estoy aquí...

¿Qué carajo me importa que me diga el psiquiatra ahora, que tal vez sea bipolar?

Aprendí a que me dieran igual las etiquetas. Aprendí a valorar y agradecer los buenos momentos, y sobre todo aprendí y por ello me da igual que pueda ser bipolar o límite, da igual, de verdad da igual. Yo supe y comprendí que si no quería sufrir más, no podría seguir creciendo mi alma, lo más grande que tengo, lo más grande que tenemos todos los humanos.
Paciencia, positivismo, y sobre todo amor, mucho amor para el día que vuelva a estar malita.
De momento a seguir disfrutando. Llevo una gran temporada muy buena. Me han bajado toda la medicación brutalmente, y lo mejor es que sigo siendo la misma y sigo teniendo ganas, muchas, de vivir y sentir.

GRACIAS MAMA TIERRA Y GRACIAS AL MUNDO ENTERO POR EXISTIR.

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Hoy me desperté con unas ganas de reír.

Hoy es de estos días que la vida parece color de rosa.

Hoy es especial. Tengo millones de razones para ser feliz. Lo tengo todo, tengo la luz, la luz que te empuja a seguir. Que a pesar de los vaivenes…sí, te empuja a seguir.

Ohhh que bonito lo que he escrito, es verdad que lo que sale del corazón nunca es ridículo.

Bueno, quería contaros que las cosas no me van mal. No quiero creer que es la medicación, quiero creer que soy yo.

Mi psiquiatra nuevo como le comenté que quería hacer, me está bajando el seroquel prolong (quetiapina) desde principios de Enero. De 400 mg, voy ya por 150 mg, y me ha puesto un medicamento nuevo que nunca antes lo había tomado. LITIO. Llevo 9 días, ya empiezo a dormir bien, desde anoche que ya tomo una pastilla entera (no está siendo fácil pero yo puedo).

Y nada más por el momento. (Me desconcentré) Ya escribiré todo lo que pienso del tema de estos medicamentos que siempre tengo que estar tomando.

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Ya no me siento tan como ayer. Ni siquiera tengo ganas de coca. Esa obcesión se ha ido.
Estaría bueno que ahora viniera con eso; Si recuerdo como si fuera ayer, la última vez que me metí, un 20 de julio del 2012.

Las fiestas son peligrosas, no puedo dejar de bajar la guardia.

Y me voy a proponer que a partir del 1 de enero ya no fumaré porros.

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Queridos amigos me siento muy feliz ahora mismo. Y me dejo llevar, porque la felicidad es efímera.

Ya sabeis que siempre tuve problemas con las drogas, que le daba a todas. Que por eso he ingresado tres veces en comunidades terapéuticas de desintoxicación. Y gracias a la última pude salir airosa del mundo de las drogas. Que viví 9 meses limpia de todo y me convertí en una persona muy agradecida. Hay cosas especiales pero si no lo agradeces, si no lo valoras dejan de ser especiales.

Y no os miento en que volví a fumar porros después de tanto tiempo limpia. Empecé como siempre, a descontrolar el consumo. Pero no sé que pasa de dos meses para acá, que fumo sin abusar, es como que amigos, me siento en paz conmigo y con el mundo, y creo que gracias a esto mi mente no me pide evadirme. Me gusta sentirme serena y despierta.

Y ahora fumo de vez en cuando, normalmente por las noches. No necesito porros por el día.

Hace un rato he llamado a Poveda la comunidad última donde estuve, para hablar con mi psicóloga, la que me llevó desde el inicio hasta el final de mi tratamiento.

Se ha puesto muy contenta de que la llamara, y más al contarle que me siento bien, que llevo dos meses muy buenos y que me llevo bien con el mundo y mi familia.

Me ha dicho que le gustaría que un día fuera a Poveda a ver al equipo entero y a todos. Le he dicho que me encantaría pero que yo no podría dar ejemplo a los pacientes que hay porque fumo PORROS. Dice que lo va a hablar con el equipo haber que opinan. Pero que de todas formas, ella y yo vamos a quedar. Cuantito pueda me llama.
Me ha dicho que soy una luchadora, que siempre estoy trabajando mis objetivos, le he dicho que gracias a ella, a ellos, a todo el equipo, y me ha contestado que no, que gracias a mí, que he sido yo la que ha luchado.

En fin amigos. Que feliz me siento de ser quien soy, jajaj. Aunque de vez en cuando me fume un cigarrito aliñando, pero mira, lo prefiero antes que tomar ansiolíticos.
Chicos yujuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu. Feliz de la vida y de mi misma.

Chicos por favor no penseis que estoy a favor de las drogas. Nunca jamás.

Las drogas fueron parte de arruinarme la vida, de verdad lo digo. Las drogas es el peor enemigo que te puedes echar a la cara.

Sólo que pensar, quienes me conozcan, lo mal mal mal mal que he estado durante muchos muchísimos años, y no sólo ya por la droga sino también por el trastorno límite. Y ahora, joder, vivo sin ansiedad, vivo llena de mí, apenas siento el vacío. No tengo que controlar mis impulsos porque no me entran impulsos. Aparte lo más importante es sentirte, aceptarte tal como eres aunque intentar mejorar lo mejorable. Señores se puede VIVIR con el trastorno. La edad te enseña a manejarlo e incluso a veces pensarás que se ha ido al fin, que sólo queda la personalidad, no el carácter ese producido por el tlp.

NO A LAS DROGAS.

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18-10-203

Tengo que retomar el post que escribí ayer, con la idea de seguir con mi psicoterapia. Aunque siga siendo sola. Algún día volveré a un psicólogo. En mientras, he de ayudarme a mi misma así, escribiendo, porque no sé otra forma. Y afuera con todos a reir.

Son las 23:28 de la noche, necesito escribir desde lo más hondo de mi corazón.

Ser yo misma, no tener miedo y volver a encontrar la paz de mis sentimientos. Es difícil, tengo el autoestima por los suelos. Vuelvo a sentirme culpable de todo, con demasiados remordimientos. Y cada vez que me acuerdo de Poveda, la comunidad terapéutica de desintoxicación, se me saltan las lágrimas al recordar lo bien que llegué a estar allí, la de meses que estuve limpia y lo feliz que les hacía a mis padres y hermano.

Recuerdo las terapias de grupo, en las que siempre salía con el clínex destrozado pero con una sonrisa de oreja a oreja. Ver a otras personas que han salido de la droga, que están tan bien y lo pueden contar sin perder la alegría, es admirable, mucho.

Y ¿Cuántas veces me imaginé yo, que algún día estaría sentada en esa silla? No pudo ser. Y que pena me da. La vida me dió otra oportunidad y la desperdicié.

Tal vez, últimamente no escriba como hace unos meses. Volví a descontrolar el consumo del cannabis. Me confié y equivoqué. Una adicta, o ex adicta, da lo mismo, nunca podrá aprender a fumar, a beber, a esnifar, y a veces pienso incluso que nunca podrá llevar dinero encima. Pero aquí hace voz mi desesperanza, y no debo hacerle demasiado caso.

Es difícil aguantar el vacío desde que te despiertas, es muy difícil y duro. Porque si quieres salir de ahí, hay que luchar mucho, incluso, cuando crees que ya has salido, te confías, cierras los ojos y te vuelves a ver ahí dentro. Como digo es difícil y muy duro.

Yo no sé que piensa mis padres y hermano en cuánto a esto. Es un poco tema tabú. Normalmente me escuchan, y me dan ánimos cuando digo que voy a dejar los porros. Pero yasta. Cuando ven que no he podido, creo que se hacen los ciegos para no volver a sufrir.  Y me escondo en mi habitación. Y hago la vida en mi habitación.

Cuando vuelves al mundo de las drogas, te das cuenta que vuelve el aislamiento. No quieres que nadie te vea por vergüenza. Y vuelven las obsesiones. Y te vuelves a destrozar la cara y los brazos. Cuando te miras en el espejo, ya no te reconoces de nuevo.  Dejas de cuidarte en todos los aspectos. Ah y escribes caóticamente.

La cama vuelve a ser tu amiga, tu confidente, pero sabes que no te ayuda. Pero tampoco sabes cómo salir de ahí. Lo has olvidado otra vez. Y hace que te droges más. Eso sí, sólo porros… bastante es, porque no son 4 ni 6 ni 10, pierdo la cuenta.

Y tengo 31 años y siento que ya lo he vivido todo.

Bueno, cambiando de tema.

Aunque sienta que ya lo he vivido todo no deja de sorprenderme la vida.

Ayer al ver fotos de mi juventud y también, al recordar los disgustos que les dí a mi familia, hizo que escribiera como era mi vida a los 18 años.  Sin embargo no me ayudó nada “la psicoterapia”, me avergoncé de mi misma brutalmente. Pero que casualidad que hoy vi anunciado en la televisión que esta noche empezaba de nuevo el programa “Hermano Mayor”.  Lo he visto y la verdad es que es, lo que me ha impulsado a escribir de nuevo y a seguir con la psicoterapia sin sentir verguenza.

Hoy la protagonista era una chica llamada Tamara, de 24 años. Con problemas de conducta y de alcohol.

Me he visto reflejada (y no sólo por el nombre), he llorado con ella. Pobrecita pero pobrecitos también su familia.

¿Sabes Tamara? A mí también me gustaría haber tenido un hermano mayor. Que me hubiera enseñado a controlar mis emociones sin recurrir a las drogas.

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Retomo la historia de ayer. Al menos hoy me consuelo con que no he sido/soy la única chica problemática.

En nuestra furia y gritos siempre estaremos pidiendo SOS.

17 años

17 años

17-10-2013

De pronto.

17 años.

17 años.

Celebrando mis 18 años.

Celebrando mis 18 años.

De pronto tengo 18 años.

Hace unos meses me escapé de casa mis padres y he venido a vivir a Madrid sola.

Estoy dolida conmigo misma, me pregunto si la suerte me vendrá, si mis padres me perdonarán.

Trabajo de frutera, libro los domingos.

No tengo buenos amigos, sólo uno que se llama “el rallao”.

Reía por no llorar.

Reía por no llorar.

Vine aquí para estudiar teatro y no puedo, mi sueldo no me da para nada que sueñe o desee. También vine para dejar las drogas (por primera vez). Pero no puedo.

Entre semana intento controlarme, la verdad que no me da tiempo ni para drogarme. Pero los fines de semana le compro al carnicero 3 pastillas de éxtasis. Y si está mi compañero de piso me invita a Speed, y si está mi otro compañero de piso me invita a porros.

Los fines de semana siempre me quedo sola en casa, no me llega el dinero para discotecas ni bares.

P1011038Me gusta estar en mi habitación, es lo único que siento que me pertenece hoy en día. Las paredes son celestes como el cielo que un día amé. Las puertas del armario, las tengo llenas de fotos y dibujos hechos por mí, son recuerdos buenos que reviven pero que me hace añorar demasiado.

Las sábanas las compré en una tienda de veinte duros. Son rayadas, de colores lila y violeta. Cuando estoy muy colocada, las rayas se vuelven círculos, y el color violeta se convierte en rojo y me creo que me sangra la boca. También cuando estoy colocada, me creo que soy feliz. Y me dedico en mi soledad del sábado noche, a escribirles a los amigos de Cádiz. Al día siguiente esas cartas siempre terminan en la basura.

En realidad no soy feliz para nada. De un tiempo para acá, el vacío susurra demasiadas veces y la ansiedad me quita el hambre y las fuerzas.

Ultimamente sólo me alimento de bollicaos.

Me gusta estar rapada y llena de piercings. Así me siento diferente del resto.

Tengo 20 agujeros en las orejas. Cada vez que me he peleado con mi madre me he hecho uno.

Estos meses estoy sintiendo demasiada furia. No sé sacarla para afuera bien. Casi siempre haciéndome daño. A veces incluso lo hago por placer. Me golpeo la mano contra la pared hasta que ésta se me hincha. O me pellizco la cara, los brazos hasta que veo sangre. Me como las uñas tanto que tengo los dedos porrones.

Y me sigo llamando “mala”. No sólo empiezo a odiar al mundo entero, sino también los domingos. Mis domingos son algo penosos, sólo Marilyn Manson me divierte. Es un cantante.

Este día de la semana es el que tengo para dar largos paseos y desahogarme en ello.

Mi walkman es mi salva vidas. Pongo a tope a mi compi Marilyn, y comienzo a caminar dejándome llevar por la ira. Que si una patada a esta papelera de la izquierda, después la de la derecha.

Miro a la gente como un demonio. Ni siquiera ezquivo sus miradas, un día me van a matar. A veces incluso empujo al personal. Pero nunca como esas señoras en los supermercados que te dan con el carro para que te eches para un lado.

A veces también salgo los sábados por las tardes-noche a caminar, pero más bien salgo a comer. No sé hacerme la comida, nunca me dio por aprender y creo que no me gusta.

Asi que me voy al hipermercado, al pasillo de dulces y me pongo morada. El otro día me cogió un guarda. Le conté la verdad y le dí pena. Que coraje. No me gusta dar pena, me gusta que me tengan respeto.

La verdad que la mascara que me cubre, me ayuda normalmente.

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Siento que me estoy haciendo salvaje.

Tengo otro compañero de piso que dice que mis lágrimas son de cocodrilo. ¿Qué sabrá él?

Marilyn Manson es mi único apoyo, su voz, y mira que no entiendo lo que dice, porque no tengo ni idea de ingles. No obstante me las sé de memoria y puedo hacer los mismos juegos de voz que él.

En estos momentos de vida sólo ezquivo mi corazón. Un corazón podrido, roto en mil pedazos, lleno de miedo y confusión.

No hay nada ni nadie que me pueda ayudar. Yo no pido nada. Sólo a mí, perdonarme, perdonar mi pasado y darme una oportunidad.

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Pero mañana, el día será el mismo de hoy y Marilyn me recuerda como un disco rayado, que mi sistema nervioso está caido, que probablemente tengan la culpa las drogas, y yo y yo. Por confiar un día en ellas, y apartarme de TODO lo bueno.

(Aterciopelada)

Ahora, con 31 años comprendí que la cima está ahí siempre, y contra más cerca de ella estés, más costará llegar, pero se puede llegar, lograr, alcanzar. Lo sé.

Y como me ha recordado Marilyn Manson esta noche, cuando quieres se va demasiado rápido y cuando odias siempre parece durar.

Las canciones aunque no las entiendas porque están en otro idioma, te están cantando sin saberlo tú,  lo que estás sintiendo. Y esto me ocurría a mí con este cantante. (Aunque ahora no podría escucharlo habitualmente, me da como malas vibraciones) jeje.

Aquí con 22 años, cuando comencé este blog y a luchar contra el mal, sin saberlo.

22 añitos

22 añitos

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la herida-pelicula

¿Qué chico no se ha enamorado alguna vez de una chica guapa y loca? No loca en el sentido clínico estricto, con episodios psicóticos y crisis de litio. Loca en el sentido más laxo: de comportamiento errático, desafiante, apasionada, impulsiva y a la vez frágil e inestable; portadora de la promesa de una vida merecedora de ser vivida, pero dramáticamente necesitada de protección y ternura.

Quien esté dando un suspiro de nostalgia por aquella amiga del bachillerato, quien se pregunte qué habrá sido de ella, que se acerque cuanto antes a ver ‘La herida’, el filme de Fernando Franco que se estrenó este fin de semana en los cines y que en el Festival de San Sebastián ganó el Premio Especial del Jurado y la Concha de Plata para la mejor actriz (Marian Álvarez).

Dos psiquiatras con consulta en Madrid, Mariano Hernández Monsalve y Pedro Martínez (uno en un centro público y el otro en un centro privado), vieron la película estos días al hilo del interés profesional que podían intuir. ‘La herida’ se ha presentado como el retrato de una mujer afectada por el trastorno de la personalidad límite, lo que antes se solía llamar ‘border line’. Y a los dos les gustó mucho. “Me gustó como espectador y como psiquiatra. Me parece que nos da acceso a la intimidad de una mujer que tiene un problema y lo hace de una manera muy honesta, sin romantizar, sin ponernos contra las cuerdas, sin caer en lo sentimental ni ‘guinoizar’ demasiado’.

Ana [la protagonista trastornada] no se suicida, que es lo que hubiera esperado cualquiera en otra película”, explica Martínez. Hernández Monsalve piensa algo parecido. “No hay alharacas ni exhibicionismos. El hilo es la cara de la actriz que expresa toda la inestabilidad del trastorno. Y lo hace muy bien. Hasta el punto de que yo, que soy profesional y estoy acostumbrado a estos casos, me impliqué en la historia y me conmovió”. “Cuando tratas con alguien con personalidad límite, como psiquiatra te es difícil empatizar con él, es gente que te lo pone difícil. Muchas veces, te sacan de quicio pero tienes que hacer un esfuerzo, saber que no se portan así por joder, sino que ellos son las primeras víctimas de sí mismos. Y en eso, la película tiene mucho valor para un psiquiatra”, añade Martínez.

De modo que enhorabuena a Franco y su equipo. Pero, para los que no somos profesionales y para los que no hayan visto aún el calvario de Ana, ¿qué es exactamente el trastorno de la personalidad límite?“No es una enfermedad. Es un trastorno, es una forma de ser problemática, con rasgos que impiden conseguir sus objetivos”, explica Martínez. Rasgos como: impulsividad, hipersensibilidad, inestabilidad, autoestima baja… ¿Es un problema clínico, alguna proteína que falta ahí dentro, o es cuestión de haber aprendido mal a vivir? “Pues en realidad no se sabe qué ocurre exactamente en el cerebro. Pero, como con todas las cosas complejas, pensamos que lo que hay es la combinación de una predisposición bioquímica con experiencias vehiculares duras”, explica Martínez.

“Hay mil hipótesis”, añade Hernández Monsalve. “En cada caso, los factores que proceden de la biografía pesan en una medida distinta, pero sí que hay siempre un remite a la adolescencia, al momento en el que todos emprendemos una construcción personal, aprendemos a regular los afectos, pero en el que, por las razones que sean, el paciente no internaliza esas funciones”. “Ana actúa como una adolescente desbocada”, confirma su colega.

Del retrato de Ana se diría que su problema, básicamente, consiste en tener expectativas irreales de los demás. Y que en el núcleo de su insatisfacción está la insatisfacción romántica. Ana tiene un novio que no parece mal chico, pero que, claro, se queda aterrado con los mensajes que le deja su chica en el contestador. “Te quiero-eres un hijo de puta-perdóname, te quiero-eres un hijo de puta”, en resumen y en bucle. “El núcleo del dolor es la posibilidad del rechazo y del abandono, el ser incapaz de aceptarlos”, explica Martínez. “Éste es un trastorno de interacción. Interacción con los demás, por vinculación, e interacción con uno mismo. Fíjese que Ana, en el trabajo, puede ser encantadora, pero siempre en relaciones que tienen un marco preciso. Otra cosa es el novio, los padres o la amiga, aquellos de los que espera algo. Que espera demasiado”, explica Martínez. “La dinámica es: ‘Te idealizo, me decepcionas, te odio’. Hay una especie de falta de empatía, de incapacidad para compartir sentimientos, porque hay un problema de tiempos, una especie de desgajamiento entre el intelecto, la capacidad para el afecto y los instintos sexuales. El paciente no consigue ponerlos al unísono y por eso decimos que son vidas fragmentadas”, añade Hernández Monsalve.

Volvamos a eso de “interacción con uno mismo”. Los rasgos problemáticos de la personalidad límite se expresan, como se puede ver muy bien en ‘La herida’, en una sucesión de malos tratos infligidos por su portadora a sí misma. Ana roba y miente como si buscara una humillación y después se intoxica con frecuencia (cocaína, vodka), protagoniza episodios sexuales bastante sórdidos y, sobre todo, se automutila. “Lo de las lesiones autoinfligidas es bastante corriente. Parece que hay un alivio, un sentimiento de mitigar la culpa, de dar corporeidad al daño que está dentro”, explica Martínez. “Hay dos lecturas: una es ‘no me soporto, me castigo’. Y la otra es que hay un interior tan cargado de dolor que sentirlo en la piel es una manera de sincronizar la angustia”, añade Hernández Monsalve.

Desvalidas, dependientes y alcohólicos

¿Y la tendencia que tenemos a pensar en el trastorno de la personalidad límite como un problema de mujeres más que de hombres? “El desvalimiento, la dependencia, las expectativas románticas… ese núcleo que hemos descrito tiene que ver con la posición femenina a lo largo de la historia. Para los hombres, la medida de nuestras insatisfacciones suele ser otra. No me sé los datos, pero le diría que de 10 pacientes, siete son mujeres”, explica Martínez. “También ocurre que, en muchos hombres, la personalidad límite está encubierta por los hábitos de conducta. Muchos alcóholicos, por ejemplo, tienen una personalidad límite que no queda tan clara porque no expresan la afectividad claramente”, dice Hernández Monsalve. “Eso es verdad. Yo trabajo con drogadictos y muchas veces ves que su problema es un trastorno de la personalidad”, añade su colega.

Otra cosa es que casi todos, hombres y mujeres, en algún día de desamor, nos hemos intoxicado, nos hemos obsesionado, hemos dejado mensajes vergonzosos en algún contestador y hemos abusado de nuestros padres, amigos y ex parejas. “Los trastornos de la personalidad tienen algo misterioso y apasionante para su estudio, porque nada nos es incomprensible, nada hay en ese comportamiento que no hayamos sentido todos. El problema es la intensidad y la frecuencia. Esto no es una psicosis, que es una categoría clara, es un problema dimensional”, dice Martínez. Lo importante no es qué sino cuánto.

¿Y qué se hace con una personalidad límite? “Está la medicación, porque hay pastillas que inciden en rasgos como la impulsividad. Pero también hay mucho trabajo de psicoterapia”, dice Martínez. Y sigue Hernández Monsalve: “Es un desafío casi existencial. Los casos leves, en la práctica, no llegan al psiquiatra. Los graves, los que llegan mediante un episodio de crisis como un intento de suicidio o una intoxicación grave, necesitan de una intensidad en el tratamiento que no siempre podemos dar. Y cuando lo damos, es un proceso muy frágil porque las relaciones de confianza, establecer un proyecto terapéutico en común, son muy difíciles. Los ingresos en las unidades específicas son voluntarias y ¿qué ocurre muchas veces? Que el paciente, al segundo día, se enfada o se impacienta, pide el alta y se va a casa. Luego llega el segundo ingreso y ahí ya hay más margen para trabajar en un soporte social, familiar…”.

La buena noticia es que sobrevivir es hacerse más fuerte. “La tendencia natural es que los años mitiguen la intensidad de las emociones. También para las personalidades límite hay una tendencia a controlar mejor”, explica Martínez. “De alguna manera, el trastorno de la personalidad límite es un trastorno de la maduración emocional”

fuente:http://www.elmundo.es/elmundo/2013/10/07/cultura/1381102433.html?a=3d1e2e96aa5884c5f24d77acdc9bd449&t=1381214184&numero=

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Estoy pasando una crisis de tlp.

Llegó de nuevo el dragón, tal vez porque últimamente se me olvidó cuidarme y cuidar.

Vuelvo a padecer un odio o rabia en mi interior inmenso, inmenso, inmenso.

Estoy muy sensible, muy nerviosa. Mis impulsos me acribillan.

Me he vuelto a convertir en una persona mala, y esto no me lo va quitar nunca más nadie de la cabeza.

Soy la peor hija que existe. Mi boca echa fuego y quema todo lo que hay a mi alrededor.

Voy a matar  a mis padres si sigo aquí. Pero no sé dónde ir. Me cuesta pensar, decidir.

Vuelvo a estar muy negativa, parece que se me ha olvidado todo lo que aprendí en Poveda.

No pienso en la muerte como vía de escape, pero sí como la única solución. Aunque no quiero ni lo haré.

Nunca podré perdonarme la clase de persona que me he convertido.

Y aquí estoy asfixiándome, me cuesta respirar, me cuesta vivir. Me duelen todos los huesos, el corazón, la cabeza…tengo fatiga siempre, no estoy comiendo nada y sin embargo no paro de engordar. Encima ayer en el ambulatorio me recetaron corticoides. Voy a seguir enchanzando mi cuerpo. Sólo son 2 semanas, ja.

Me he vuelto asmática. Ayer me tuvieron que enchufar a una máquina de oxígeno, tengo los bronquios cerrados y le cuesta al oxígeno llegar a mi sangre. Ahora tendré que llevar siempre un ventolín conmigo. Y dejando el tabaco estoy que me voy a arrancar los pelos de las ganas que tengo de fumar.

Presiento que voy a perder la cabeza, voy a perder a mis padres y a toda mi familia y amigos.

No sé qué hacer ni dónde ir. Necesito ayuda.

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